Resistencias a los antibióticos

Los antibióticos son medicamentos que se utilizan para tratar infecciones causadas por bacterias (no actúan sobre virus ni hongos). Cada antibiótico es eficaz sólo ante unas bacterias concretas, por lo que el médico debe determinar cuál es la que está causando la infección para poder prescribir el antibiótico adecuado.
 
Aunque hay más de 27 grupos distintos de antibióticos, todos se caracterizan por destruir las bacterias (con efecto bactericida) o por impedir su crecimiento (con efecto bacteriostático), facilitando que las defensas naturales del organismo las eliminen. Sin embargo, algunas bacterias pueden desarrollar la capacidad de resistir los efectos de un antibiótico, es decir, pueden mutar y volverse resistentes a los antibióticos. Esto sucede cuando no se utiliza la cantidad adecuada de antibiótico, deja de tomarse antes de acabar el tratamiento, se utiliza un antibiótico no adecuado o innecesario, entre otros motivos.
 
Si la causa de una infección es una bacteria resistente, aunque administremos el antibiótico que parecería adecuado, la infección no se detendrá ya que las bacterias que la causan siguen reproduciéndose. Y las enfermedades que causan las bacterias resistentes son más difíciles de tratar, requieren antibióticos de mayor coste o con más efectos secundarios, incluso puede darse el caso de que no existan antibióticos capaces de combatir dichas infecciones.
 
Conscientes del creciente problema que suponen la resistencia a los antibióticos, la OMS aprobó un plan de acción mundial que ya se ha puesto en marcha en más de 117 países. Dentro de esta estrategia, se están llevando a cabo numerosas campañas de concienciación, recalcando la necesidad de hacer un uso consciente, adecuado y responsable de los antibióticos.
Algunas recomendaciones principales para que puedas hacer un uso prudente de los antibióticos y ayudar a limitar la propagación de las resistencias a antibióticos son:
  • Toma antibióticos sólo cuando te los prescriba un médico: ni todas las infecciones están causadas por bacterias ni cualquier antibiótico es útil contra cualquier bacteria. Y no des antibióticos a tu mascota sin la recomendación de su veterinario.
  • Sigue las pautas que te hayan indicado: cumple la dosis, el horario de tomas y la duración del tratamiento. Si no respetas el tiempo y la dosificación del antibiótico, las bacterias no se eliminarán por completo de tu organismo.
  • Deposita los sobrantes de antibióticos en el punto Sigre de tu farmacia: no los tires a la basura ni al desagüe porque podrían afectar al medio ambiente.
  • Mantén tu calendario de vacunación al día: las vacunas previenen la aparición de infecciones, reduciendo así la necesidad de tomar antibióticos.
  • Lávate las manos frecuentemente: evitarás contagiarte o contagiar a otros, ya que muchas infecciones se trasmiten a través de las manos o de los objetos que tocamos.
 
Fuentes:
Organización Mundial de la Salud
Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos
 
Autor: Gloria Aparici. Farmacéutica.
 
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